miércoles, 18 de febrero de 2009

¿Puedes? - Stephen King

¿Puedes, Paulie?

Sí. Así es como sobrevivo. Así es como me las he arreglado para mantener casas en Nueva York y en Los Angeles, y más autos de los que hay en algunos lotes de usados. Porque yo puedo, y no es algo por lo que deba pedir disculpas, maldito sea. Hay mucha gente que escribe una prosa mejor que la mía y que tiene una comprensión más profunda de lo que es la gente y de lo que significa humanidad... eso lo sé perfectamente. Pero cuando el maestro preguntaba ¿Lo hizo? sobre esos chicos, a veces, muy pocas manos se levantaban. Pero levantaban las manos con entusiasmo cuando se trataba de mí... o de Misery... y en el fondo creo que son lo mismo. ¿Puedo? Sí. Pueden apostar a que sí. Hay un millón de cosas en el mundo que no puedo. No puedo hacer un buen lanzamiento en el béisbol, nunca pude, ni cuando iba al colegio. No puedo cambiarle el cuerito a una canilla. No puedo andar en patines, ni sacarle un acorde que suene decente en una guitarra. Dos veces traté de ser un hombre casado y no pude ninguna de las dos veces. Pero si quieren que los interese o los asuste o los haga llorar o sonreír, sí. Eso puedo. Puedo llevarlos conmigo y no soltarlos hasta que me dé la gana. Soy capaz. PUEDO.

La vos de pistolero insolente de la máquina de escribir susurró en su sueño que se hacía más profundo:

Lo que tenemos aquí, amigos, es una gran cantidad de dos cosas: egolatría y página en blanco.

¿Puedes?

Sí. ¡Sí!

¿Lo hizo?

No. Hizo trampa. En El hijo de Misery el médico no llegaba a tiempo. Es posible que la mayoría de ustedes haya olvidado lo que pasó la semana pasada, pero el ídolo de piedra nunca lo olvida. Paul tiene que salir del círculo. Perdónenme, por favor. Ahora debo enjuagar. Ahora debo...